El necesario replanteamiento empresarial – I Parte

Ibiza Melián 6 enero 2009 0

Toros 

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Vaticinan los analistas que los primeros en salir de esta crisis económica serán los estadounidenses, y de Europa, el último país: España. ¿Por qué? Pues muy sencillo, venimos comentando desde hace tiempo que nuestra rigidez burocrática y nuestro planteamiento empresarial, nos otorgan menos permeabilidad a los cambios. Resultando nuestros pasos hacia el progreso quizás demasiado lentos, percibidos a modo de  inmovilismo

Nos guste o no, corresponde al sector privado generar la riqueza y los puestos de trabajo, lo que sustentado en una adecuada demanda interna permite el desarrollo de nuestra economía. Quedando el papel gubernamental ceñido a corregir posibles desajustes. La futura Administración Pública estará caracterizada por una menor intervención, interconectada con otras desde el ámbito local al internacional. Posiblemente en este año el libre comercio se convertirá en una realidad. Y en ese contexto la única posibilidad de supervivencia, sin políticas proteccionistas, dependerá de la máxima competitividad.


Ante este panorama o desaprendemos las teorías asimiladas desde antaño y ponemos en práctica las nuevas, o nos quedaremos a la cola del avance. Es inconcebible que cuando se pregunta a los jóvenes qué actividad profesional desean realizar de adultos, una gran parte, responda que funcionarios. El argumento esgrimido es que este puesto les permite desempeñar una jornada laboral de lunes a viernes, hasta las tres de la tarde y fines de semana libres. Sin contar que es un empleo seguro de por vida. Lo de la vocación se presenta como elemento subsidiario, relegado al ostracismo. ¿Dónde queda el espíritu emprendedor? ¿La ambición, bien entendida, por superarse en la vida? ¿La asunción de retos? Lo que se fomenta, al contrario, es el conformismo.

Sabíamos que en los entornos de alto riesgo y sumamente cambiantes, como en los actuales, sólo sobrevivirían los negocios que propusieran un valor diferenciador, un  diseño exclusivo por el que el cliente estuviera dispuesto a pagar más. Pues bien, por citar algunos ejemplos:

• Cuando los principales estados emisores europeos contaban con un moderado número de agencias de viajes, aquí disponíamos del doble. Consecuencia, cierre paulatino de muchas de ellas, y gran concentración.

• En la hotelería, desde que se inventó el buffet y la tarjeta para abrir las habitaciones, no hemos innovado más, incapaces de concebir genéricamente establecimientos que oferten sensaciones inolvidables a los turistas que nos visitan.

• Las fábricas de calzado en Levante, así como las de juguetes, muebles o textil, han ido cesando su actividad poco a poco.

• La industria automovilística ha mudado sus instalaciones a naciones emergentes con un coste más reducido.

• Los invernaderos de flores han partido hacia África.

¿Y en qué se traduce todo esto? En el aumento del paro. 

Dejando lo que ocurre en Ayuntamientos, Cabildos, Diputaciones, Gobiernos Autónomos y Administración Central o europea para el próximo día. Puesto que la tesitura, es aún si cabe, peor.