Los sueños de Clara

Ibiza Melián 2 diciembre 2009 1

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A pesar del aire del ventilador, me sentía sumamente cansada, derivando en una gran dificultad para concentrarme por culpa del calor. Quedándome aún más de una docena de redacciones por corregir. Las letras inevitablemente se amontonaban ante mis ojos, así que opté por pasar a la terraza, tenderme en la tumbona y leer tranquilamente. Todavía era sábado y disponía hasta el lunes para calificarlas adecuadamente.

Sin embargo, al poco rato de estar allí, un texto repentinamente me espabiló. Su autora era una niña de 15 años, Clara se llamaba, aún lo recuerdo perfectamente. Aquella adolescente se expresaba nítidamente sobre sus deseos y futuros anhelos. Su ambición única era convertirse en modelo, y todo por captar la atención de la que fuese megaestrella futbolística en ese momento.


¿Cómo era posible que tras años de ardua lucha por la igualdad, las pretensiones de  una mujer se resumiesen en transformarse en el apéndice de un varón? ¿Dónde quedó aquello de graduarnos como maestras, abogadas o médicos? Por nombrar alguna profesión. ¿Es que ahora el sueño pasaba por ser hermosos objetos floreros, cual jarrón chino que sirve exclusivamente de vano elemento decorativo?

La volví a encontrar diez años después. La anorexia había hecho estragos en su cuerpo y en su mente. Sí, consiguió lo que se propuso, desfiló por las pasarelas y con un gran deportista se casó. Que pronto la abandonó, al encapricharse por otra muñeca de interminables piernas y sedosa melena. Pero no sin antes minarle la autoestima y romperle el alma en mil pedazos, a modo de frágil juguete de cartón. Que cuando se intentan unir sus piezas, inevitablemente terminan por aflorar sus cicatrices.

 

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