Muere el senador liberal: Ted Kennedy

Ibiza Melián 26 agosto 2009 3

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Fallece de un tumor cerebral el senador “Ted” Kennedy, a los 77 años de edad. Enfermedad que le fue diagnosticada el 20 de Mayo de 2008, y con la que llevaba lidiando desde entonces. La muerte le sobrevino en su propio hogar, según notificó su familia a los medios de comunicación estadounidenses. Información facilitada vía comunicado, en el que expresaban entre otras cosas lo siguiente:

“Edward M. Kennedy, marido, padre, abuelo, hermano y tío al que queremos profundamente, murió a última hora de la noche del martes.

Hemos perdido al irremplazable centro de nuestra familia y la luz de nuestras vidas, pero su fe, optimismo y perseverancia permanecerán en nuestros corazones para siempre”.

Con él fenece una saga irrepetible de políticos, marcada por el misterio y la leyenda. El menor del clan Kennedy, estirpe de ascendente irlandés. Quien recogió el testigo tras los asesinatos de sus hermanos: el ex presidente John F. Kennedy, en 1963, coincidiendo con su tercer año de mandato; y Robert, tiroteado cuando hacía campaña igualmente como presidenciable en 1968.

Los hermanos Kennedy

Pertenecía al sector más liberal del partido demócrata. Definición de la que estaba tremendamente orgulloso y a la que jamás renunció, ni siquiera cuando las críticas se recrudecían hacia este movimiento después de los atentados del 11-S, llegándose a calificar el ser liberal como algo de mal gusto.

Se convirtió en senador en 1962, al ocupar el escaño de su hermano Jhon, quien renunció a él al llegar a la Casa Blanca. Cargo que no abandonaría nunca. Su última reelección fue en el 2006, con lo cual su vigencia hubiese concluido en el 2013.

En Marzo, el Reino Unido le concedió el título de caballero honorario.
Principalmente por contribuir al proceso de paz de Irlanda del Norte. Ya que mantuvo distintas reuniones con las partes en conflicto durante la negociación del acuerdo del Viernes Santo en 1998.

El 12 de Agosto, Barack Obama, al que se le considera su pupilo y a quien apoyó fervientemente en su carrera por instalarse en el despacho oval, le otorgó la Medalla de la Libertad, máximo honor civil de EEUU. Recogiéndolo en su nombre su hija Kara, al encontrarse impedido por su ya delicado estado de salud.


Ted Kennedy

Con él se apaga la voz de los más desfavorecidos. Catalogado por sus compañeros y adversarios como un rebelde, siempre fiel a sus principios. Hablan que una de sus mayores virtudes fue su capacidad de llegar a acuerdos, ganándose con ello el máximo respeto. Lo que ha propiciado que las múltiples muestras de cariño no hayan tardado en llegar.

Para John MacCain era “el último león en el Senado” y el “miembro individual más efectivo” de la Cámara. George Bush (padre) al conocer la noticia lo describió como un “líder que respondió a la llamada del deber durante 47 años”. Y Tony Blair destacó su “apasionado compromiso”.

Pero su marcha no sólo traerá las naturales consecuencias provenientes del sentimiento, sino que en la arena pública probablemente se harán notar con similar intensidad. Particularmente en lo que concierne a la controvertida reforma del sistema sanitario que pretende emprender Obama. Puesto que Ted Kennedy dirigía el Comité de Salud en la Cámara Alta, posicionándose como firme defensor en esta postura. Es más, hay quien achaca que las dificultades con las que se está encontrando esta ley para salir adelante, se deben a la ausencia del bregado liberal. Estimado como un maestro en la negociación entre bambalinas, capaz de sacar adelante infinidad de causas que parecían perdidas.

Para la posteridad quedarán sus discursos en favor de la justicia social, la educación para todos y la integración de los inmigrantes.

Y desde aquí sólo nos resta mostrar nuestras condolencias y alzar nuestra plegaria para que descanse en paz.