Milton Friedman, paradigma del liberalismo

Ibiza Melián 13 marzo 2009 4

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Hoy leíamos en los periódicos que el 45% del tejido empresarial podría sucumbir en breve ante la falta de financiación. Lo que provocaría rápidamente que alcanzásemos una tasa del 20% de paro. Cifras que con sólo mencionarlas nos producen escalofríos. Y como siempre los más perjudicados tanto las PYMES, como las familias.

Sin embargo nuestros políticos en vez de tomar decisiones para tratar de salir de esta vorágine, demonizan sin más al liberalismo. Agarrándose a la técnica mayormente usada: echar balones fuera, mirando hacia otro lado”. Y me pregunto yo, ¿qué culpa tiene el liberalismo de la picaresca de algunos señores?


Concluía, al parecer, hace poco el G-20, que esta situación sólo la solventaremos mediante la fórmula: “más Mercado, menos Estado”. Fomentando la cultura del esfuerzo y la superación, con igualdad de oportunidades para todos.  Por lo que terminando de ojear los rotativos matutinos recordé las teorías de Milton Friedman. Fue un liberal clásico convencido, galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1976. Defendía que el equilibrio económico conduce indefectiblemente a la estabilidad política.  Denunciando que la excesiva intervención estatal distorsiona el funcionamiento del mercado, que se regula mediante la ley de la oferta y la demanda.  No obstante, esto no fue óbice para que abanderara al mismo tiempo medidas de protección contra la pobreza. Demostrando que las políticas económicas no están reñidas con las sociales. Su influencia contribuyó a sortear la crisis del último cuarto del siglo XX. Acompañó también su actividad docente con el asesoramiento a importantes presidentes norteamericanos: Richard Nixon o Ronald Reagan; al igual que hizo con la británica Margaret Thatcher. Asimilando y añadiendo a sus propias creencias las del economista y filósofo social Ludwig Von Mises.

La misión del Gobierno ha de ser posibilitar la competitividad de los diferentes sectores productivos, invirtiendo en: innovación, tecnología, formación,… Es en estas líneas donde España debe ser líder, porque de lo contrario nos quedaríamos relegados al ostracismo. Nuestros costes laborales son muy superiores a los de otros países, y no podemos pedirle a la población que rebaje su calidad de vida. Pues lo razonable es que avancemos, conservando nuestros derechos adquiridos y no que retrocedamos. Si no potenciamos y apoyamos a la industria, comercio, turismo,…dependeremos de ayudas y subvenciones. Quizás un remedio inmediato, mas en el fondo supone el pan para hoy y hambre para mañana. O se inyecta dinero en el tejido empresarial con premura, o el caos se apoderará irremediable del territorio nacional.