Todos tenemos experiencias que contar

Ibiza Melián 12 febrero 2009 2

Pimentera 

Pimentera. (www.euroresidentes.com)

Mil gracias por los numerosos comentarios aportados. En verdad, todos conocemos experiencias acerca de la relación entre administradores y administrados. Y me encantaría que este blog fuese el lugar donde se pudiesen compartir libremente. Así pues, animamos a cualquier Internauta a exponer sus vivencias e inquietudes con respecto al Sistema Gubernamental Español, ya sea en cuanto a política local, regional o nacional. Puesto que como dice el refrán: “las penas compartidas son menos penas”.

¿Quién sabe?, tal vez de este humilde espacio en la red salga alguna iniciativa que presentar, vía moción, en: Ayuntamientos, Parlamentos Regionales, Congreso o Senado. Por dar una sencilla idea, reformar la normativa electoral, solicitando que gobierne la candidatura más votada y sólo se elija al alcalde, con el consiguiente ahorro en emolumentos varios, lo que viene muy bien en tiempos de crisis. Seguro que a ustedes se les ocurren más.


Ayer, sin ir más lejos, me manifestaba un señor su gran descontento con la corporación de determinado municipio. Narraba el buen hombre su aflicción, porque en la citada circunscripción empeoraban cada vez más las cosas, y nadie hacía nada por remediarlo. Perdiendo el tiempo los cargos públicos en dimes y diretes, en la línea de: “sí, yo acepto que tengo una astilla en el ojo,  pero tú una viga”. Relataba que había concejales que no sabían leer ni escribir, lo que suplían con la contratación de asesores para interpretar lo escrito en múltiples documentos. Quedando absolutamente reflejado el grado de lo expuesto, en la anécdota acaecida a un agricultor de la zona: 

“Un campesino sufría una devastadora plaga en sus cultivos, que constituían su único sustento, dando trabajo a varios jornaleros. Actividad económica que disminuía gradualmente su rentabilidad, amenazada más si cabe por los rumores de la supresión de aranceles a productos de terceros países. Lo que de ser ciertos, pondrían en entredicho la competitividad del negocio. Si ya ganaba poco, de no acabar rápido con la presente calamidad, perdería la cosecha al completo, traduciéndose en la ruina.

Impotente ante lo sucedido llama al concejal de agricultura para comentarle el contratiempo y pedirle ayuda. Tras una extensa explicación del protagonista al edil, éste le pregunta qué fruto era el que daba la planta que estaba situada enfrente. El afectado encolerizado, echa al cargo público de su finca, el cual no alcanzaba a entender el por qué del enfado. Pero el labrador inmediatamente le disipa la duda, espetándole:

– Señor si usted es incapaz de distinguir que eso es un pimiento, significa que sabe tanto de esto como yo de ingeniería genética, es decir, nada. Con lo que es evidente que usted no pondrá remedio alguno a lo que le planteo. Así que mejor márchese y no me haga perder el tiempo.”