Unión Europea, hacia un estado federal – Parte I

Ibiza Melián 10 Junio 2009 4

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Las consecuencias de las últimas Elecciones Europeas aún aportan multitud de titulares.

José Manuel Durao Barroso, tras el clamoroso triunfo del Partido Popular Europeo (PPE), grupo al que está adscrito, manifestó su intención de postularse nuevamente como Presidente de la Comisión Europea.

Ya en el terreno nacional, ayer un exultante Mariano Rajoy Brey (PP), instaba a su formación a ponerse en marcha de cara a los próximos comicios autonómicos y locales de 2011. Alertando a sus huestes del peligro de caer en la autocomplacencia, efecto que podría acarrear la reciente victoria. 

[Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE] (PSOE) reapareció públicamente en la sesión de control al Ejecutivo en el Senado, después de la derrota socialista del Domingo. Cuando todas las voces achacan la pérdida de apoyos a la crisis y al paro, así como a las inadecuadas propuestas del gobierno para solventar tales males, exigiendo reformas estructurales, el Presidente trató de justificarse en la Cámara Alta. Esgrimiendo que desde 2004 sus acciones van encaminadas a la modificación del modelo económico actual, verdadero responsable para él del contexto vigente.


Los socialistas canarios se esmeran en arropar a [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE], aludiendo a posibles errores en la estrategia de la campaña como razón de los resultados del 7-J. Quizás no estén desencaminados, ya que algunos de los alegatos de los candidatos se asimilaban a los empleados en la contienda electoral de 1996 entre Aznar y Felipe González, y mucho tiempo desde eso ha pasado. Uno de estos desaciertos tal vez estribe en la comparación que se hizo de manera reiterada entre el pensamiento conservador y la doctrina liberal. Y como demostró Friedrich Hayek en su célebre ensayo “Por qué no soy conservador”, entre el conservadurismo y el liberalismo media un abismo.

Sin embargo, en lo que nadie dudará es que los asuntos abordados sobre Europa fueron tristemente escasos. La Unión Europea cuyos prolegómenos se remontan tras la Segunda Guerra Mundial, sigue considerándose algo lejano y desconocido. Fue Churchill, en un mítico discurso, quien vaticinó la Unión de Los Estados Europeos, una federación a modo de EEUU. No obstante, este gigante económico a nivel mundial, continúa sin consolidarse como un ente político. Pues sus países integrantes  recelan en lo tocante a cederle poderes propios. La necesaria Constitución, que rige el funcionamiento de cualquier territorio democrático, se malogró, y ahora dependemos del referéndum previsto para otoño en Irlanda, para, en caso de que sea positivo, ratificar el Tratado de Lisboa. La labor del Parlamento Europeo en el que se sentarán los 50 eurodiputados españoles verá incrementadas sus competencias con la entrada en vigor de este documento, tanto en política agraria, como en lo que respecta a cooperación en materia penal. Aunque con ello lo único que hemos hecho es aplazar el obligatorio debate constitucional.

Casi 500 millones de personas y 27 miembros conforman esta gran comunidad: Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Suecia, Finlandia, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, República Checa, Malta, Polonia, Rumanía y Bulgaria.