Centenario del nacimiento de Isaiah Berlin

Isaiah Berlin 

Este año se celebrará el centenario del nacimiento de uno de los más importantes pensadores liberales del siglo XX: [Enlace bloqueado por la Tasa española AEDE]. Quien se definía como un filósofo de las ideas. Sus reflexiones marcaron una época y aún están de rabiosa actualidad.

Nació en 1909 en el seno de una acomodada familia judío-rusa, concretamente en Riga, Letonia, área que por aquel entonces estaba bajo la tutela del imperio zarista. Emigrando a Londres en 1921. Desarrolló gran parte de su carrera en el intelectual entorno de la exquisita universidad de Oxford. Su brillantez en el ámbito académico le llevó a desempeñar funciones diplomáticas en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, enviado por la administración británica. Conociendo de primera mano los grandes acontecimientos del siglo pasado. Fue un virtuoso orador. Su especialidad: la conversación.

Hace días hablábamos de lo fundamental que era saber transmitir el mensaje. De nada vale generar sobresalientes planteamientos si no podemos conectar con el oyente. Pues bien, Berlin fue agraciado con este don en su grado más excelso. Al leer cualquiera de sus ensayos o artículos nos sumergimos en un mundo novelesco, asimilando gota a gota sus razonamientos.

Este célebre comunicador atrapaba en sus redes a todo aquel que tenía el privilegio de departir con él. Su sabiduría, buen humor, exquisitos modales y sus anécdotas encandilaban a todos.

Defendió el pluralismo y la tolerancia, aborreciendo el fanatismo en cualquiera de sus aspectos.

Aseveraba que para tener éxito en la política se ha de poseer una cualidad similar a la de los artistas o escritores creativos. Una especie de visión circunscrita a la experiencia, que le permita adivinar al gobernante cómo resultará el futuro. Y un talento singular para improvisar cuando la situación lo requiera.

Concebía que la libertad del individuo se basa en la coherencia entre sus deseos, actos y objetivos. Siendo capaz de escoger por sí mismo, como único responsable de diseñar su propia vida. Sin embargo, acabándose su voluntad allí donde comienza la del otro.

Sus raíces israelíes siempre tuvieron un hueco en su corazón. Aunque laico fue tremendamente respetuoso con las tradiciones, cultivándolas como homenaje a sus ancestros. Horrorizándose con el Holocausto y reclamando un estado palestino. Lo que le llevó a recibir el Premio Jerusalén en 1979.

¿Y cómo intuir si tus postulados, como sí logró Berlin, serán capaces de abrirse paso hasta el alma del pueblo para transformar las cosas? Como decía Mahatma Gandhi, lo notarás si tus adversarios cumplen el siguiente proceso: “Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas”.

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