Las peligrosas consecuencias del excesivo intervencionismo

 

El último debate en el Congreso de los Diputados, el pasado miércoles 9 de Septiembre, me hizo recordar un artículo que publiqué en www.articulandia.com, el 18 de Noviembre de 2008, y que creo que aún hoy lamentablemente continúa siendo de plena actualidad. No resultando demasiado alentador que en tanto tiempo poco haya cambiado.

“El complicado contexto económico vigente ha propiciado una avalancha de medidas proteccionistas. Caldo de cultivo donde comienza a brotar un sentimiento de nacionalismo exacerbado. Nos adentramos en un camino sinuoso, que de no tener cuidado, nos podría retrotraer a etapas vergonzantes de nuestra historia. Incluso, ciertos comentarios, llegan a producirnos un intenso escalofrío, como una especie de “dájà vu”.

Seguro que este pensamiento es extremadamente exagerado. No obstante, jamás hemos de olvidar el episodio aquel, en el que un siniestro ser supo ganar el favor del electorado, para después convertirse mediante las urnas en un abominable dictador. Aquellos votantes, tal vez no difieran demasiado de los de hoy. Individuos que veían como poco a poco perdían su ocupación profesional, pasando a una situación de absoluta precariedad, sin atisbo alguno de recuperación. Y cuando uno se encuentra desesperado, llega a escuchar cualquier palabra que incite a la salvación.

En ese momento es cuando los librepensadores son desterrados por un iluminado. Quien ostenta el poder apoyado en un fuerte sistema burocrático. Las libertades individuales son recortadas gradualmente en pro de la colectividad. Alcanzando la intervención a todas las facetas. La razón es desplazada por el adoctrinamiento. Los que están con el aparato son el progreso y el futuro, y los que no, son calificados como los malos o el pasado. Enseñanzas que empiezan a sembrar su semillita desde la escuela, quedando fuertemente enraizadas durante su germinación. Valiéndose supuestamente de medios afines para reiterar los mensajes, logrando su propagación y asimilación.

El G-7 manifestaba que si queremos dejar atrás esta crisis, es un error decantarnos por el proteccionismo, ya que a lo único que conducirá es a un empeoramiento. Incluso distintos analistas preconizan que si cada país miembro de la UE se dedica a ejecutar actos improvisados fomentando personalismos varios, contribuirá a la desintegración de la comunidad. Necesaria para hacer frente a la hegemonía de EEUU y el gigante asiático, dentro de un mundo, queramos o no, globalizado.

Por supuesto que requerimos de soluciones, sin embargo es factible pensar que la clave simplemente sea el reajuste del modelo, así como del análisis de cada sector productivo. Facilitando los cauces para hacerlos más competitivos en el mercado. Ya que como dijo en Enero el ex presidente español Felipe González, los empleos los dan los empleadores y no el Estado. Lección que aprendió dolorosamente en su primera legislatura, cuando le fue imposible cumplir su famosa promesa de crear 800.000 puestos de trabajo.

Tres millones de funcionaros quizás son demasiados, y signifique que no hemos sabido potenciar el tan exigido espíritu emprendedor, verdadero motor de la riqueza de una nación, y generador de la tan deseada plena inserción laboral.”

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