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Adolfo Suárez: El Presidente
Si de algo ha estado plagada la historia de España es de grandes personajes, bien fueran venerados o execrados. Siendo la Transición una de las etapas que sin duda alguna cambió el destino de esta nación. Y después de poco más de treinta años, aunque aparente una eternidad, se torna imprescindible revisar nuestro pasado, al objeto de no errar en el futuro. Es por ello que hoy hemos escogido un fragmente de la película: “Adolfo Suárez: El Presidente”, emitida por Antena3, mostrándonos con gran maestría las dispares vicisitudes de ese periodo.
Tags: Adolfo Suárez, Antena3, España, Política, transiciónAnálisis sobre la situación del paro en España
(“Debates en Libertad”, libertaddigital.tv 19/12/09)
Tags: crisis, Economía, empleo, paro, Política, reforma laboralCapítulo XXIX: La irrupción de las revoluciones liberales

(Toma de la Bastilla, París, el 14 de Julio de 1789)
El Estado Constitucional viene impulsado pues por una nueva clase social: la burguesía. Quienes habían alcanzado un cierto status gracias a su propia valía y no a razón de título hereditario alguno. Erigiéndose en los auténticos propulsores de la Ilustración. Relegando así a la privilegiada nobleza, baluartes del absolutismo imperante hasta ese momento.
Corriente liberal que dará prioridad al individuo. Abogando por la separación de poderes, al manifestar que el control dispensado entre los distintos órganos (legislativo, ejecutivo y judicial) conlleva al equilibrio de los mismos. Otorgando igualmente el papel central a la ley y declarando a la Constitución como norma jurídica suprema. Carta Magna que recogerá una serie de derechos inalienables a todos los hombres. Bajo el auspicio de un principio innovador que afirma la igualdad entre los seres humanos. Documento que además plasmará las reglas organizativas fundamentales de los poderes públicos. Preceptos que buscaban erradicar las arbitrariedades precedentes, propias del Antiguo Régimen.
Precisamente será la debilidad de la burguesía española, la que ocasionará que en nuestra patria no se desarrollen plenamente tales tesis. Y allí donde sí gozó de preponderancia (País Vasco o Cataluña), debido al fuerte desarrollo industrial de dichos territorios, derivará hacia movimientos nacionalistas y regionalistas. Que se gestarán en gran medida, durante el último tercio del siglo XIX, a consecuencia de la falta de entendimiento entre las regiones periféricas y la Administración Central.
Siendo ese eterno choque entre los aires provenientes del Antiguo Régimen y los liberales los que acarreen una diversidad de efímeros periodos constitucionales, depuestos por continuos pronunciamientos. Aderezado con el caciquismo reinante y la desvirtuación constante de las disposiciones constitucionales, con una profusa vulneración del sufragio. Lo que no permitió tampoco una plena transformación de las estructuras sociales, económicas y políticas nacionales.
Inglaterra es mayormente considerada el paradigma de aquel incipiente Estado Liberal. Donde, tras la Gloriosa Revolución de 1688, se fue confiriendo gradualmente el máximo protagonismo al Parlamento, en detrimento del poder real. Fijando la creación de un gobierno o gabinete y la figura del Primer Ministro, a los que se les exige responsabilidad política. Asimismo con la aprobación del “Acta de Establecimiento”, en 1701, se fortalecerá la independencia judicial.
La singularidad del constitucionalismo británico estriba en que no existe un único escrito llamado Constitución, sino que se conservarán los textos históricos, que convivirán con otros nuevos, conformando las denominadas convenciones constitucionales. Perfiladas por la interpretación jurisdiccional. Modelo difícilmente extrapolable a otro país. Y que se ha desenvuelto sobresalientemente en el Reino Unido gracias a su fuerte tradición democrática y parlamentaria.
El teórico por antonomasia de la revolución inglesa será Locke (1632 – 1704). Quien sintetizará las aspiraciones burguesas, e influirá posteriormente en los postulados ensalzados por revolucionarios estadounidenses y franceses. Esgrimiendo como objetivo esencial de la política la búsqueda de la felicidad. Para lograr tal fin, los gobernantes han de proporcionar a los gobernados: la paz, la armonía y la seguridad necesaria en pro del pleno desarrollo individual. Ya que el hombre nace dotado de unos derechos inalienables que el Estado ha de proteger: a la vida, a la libertad y a la propiedad.
Incluso defendió la legitimidad de los administrados para derrocar un gobierno, si usa el poder otorgado por el pueblo de manera tiránica e injusta. Línea argumental a la que se supeditarán los revolucionarios norteamericanos para revelarse contra Gran Bretaña en 1776. Y de la misma manera los revolucionarios franceses para alzarse frente al absolutismo de Luis XVI en 1789.

(Thomas Jefferson)
Thomas Jefferson (1743 – 1826), Presidente de EEUU entre 1801 y 1809, esbozará los susodichos axiomas del erudito británico cuando redacte el borrador de la “Declaración de Independencia”, aprobada el 4 de Julio de 1776. Suscrita después del malestar generalizado que provocó la subida de los impuestos sobre el té por parte del gobierno de Jorge III. Decisión tomada por el monarca sin previa consulta a las trece colonias dependientes de la corona británica, radicadas en la Costa Atlántica de América del Norte. Lo que fue interpretado por los colonos como un acto sumamente abusivo, motivo por el que la sublevación, a su parecer, estaba más que justificada. Postulados inconfundiblemente lockianos que quedan evidenciados en el siguiente fragmento: “(…) Todos los hombres han sido creados iguales (…)”. Quienes “(…) recibieron de su Creador ciertos derechos inalienables, entre los cuales están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; así, para asegurar esos derechos, se han instituido los gobiernos entre los hombres, derivándose sus justos poderes del consentimiento de los gobernados; de tal manera que si cualquier forma de gobierno se hace destructiva para esos fines, es un derecho del pueblo alterarlo o abolirlo, e instituir un nuevo gobierno, basando su formación en tales principios, y organizando sus poderes de la mejor forma que a su juicio pueda lograr su seguridad y felicidad.(…)”
Línea argumental igualmente expuesta con anterioridad por un visionario jesuita español, El Padre Juan de Mariana (1536 - 1624) en su obra publicada en 1598: “De regie et regis institutione”. Donde excusaba la ejecución del soberano a mano de sus súbditos, siempre y cuando aquel dirigiese de modo despótico. Situando los derechos naturales del individuo por encima de los del Estado.
Tras varios años de guerra, y ayudado por Francia y España, EEUU se constituirá en un Estado Federal con la promulgación de la Constitución de 1787. Ampliada con las 10 primeras enmiendas de 1791, incorporando un listado de derechos naturales. Norma jurídica suprema que servirá de referente a las naciones de América Latina, a medida que vayan adquiriendo su independencia.

(Presentación de la “Declaración de la Independencia” en el Segundo Congreso Continental en Philadelphia, 1776)
También en la revolución francesa tendrán fuerte arraigo las ideas lockianas. Aunque aquí la ruptura con el Antiguo Régimen se hará de modo considerablemente traumático. El apoyo prestado a EEUU, en su lucha por la independencia, lastrará sus finanzas. Lo que unido a otra serie de condicionantes, desencadenará la caída de la monarquía absoluta ostentada por Luis XVI. Revolución que comenzó en 1789 y concluyó en 1799 con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte.
Correspondiendo a Montesquieu (1689 – 1755), uno de los pensadores políticos franceses más relevantes, el desarrollo de la teoría de la separación de poderes de Locke. Siendo esta la concepción supuestamente empleada actualmente. Si bien repleta, cada vez más, de múltiples condicionantes que favorecen paulatinamente el incremento desmesurado del aparato gubernamental.
Montesquieu concebía tres poderes primordiales: legislativo, encargado de la elaboración de las leyes; ejecutivo, con facultades preventivas, coactivas y sancionadoras; y judicial, que intervendría en caso de conflicto.
Pudiéndose leer en el artículo 16 de la “Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”, aprobada por la Asamblea Nacional francesa, el 26 de Agosto de 1789: “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de poderes establecida, no tiene Constitución.” La promulgación de la Constitución tendrá que esperar hasta 1791.
Tanto en Inglaterra, EEUU, como en Francia, el paso del Antiguo Régimen al nuevo Estado Liberal fue irreversible. Mas con diferencias sustanciales. En Inglaterra la conversión fue tranquila y paulatina, reforma ejecutada progresivamente sobre las instituciones del pasado. En EEUU se crea una sociedad nueva, a partir de la cultura jurídica inglesa, ya que en aquel territorio anteriormente no existía el feudalismo. En Francia la evolución se propiciará a costa de abundantes derramamientos de sangre.
Sin embargo, en España se suceden durante casi doscientos años reiterados avances y retrocesos. Siendo el periodo vigente, tras la aprobación de la Constitución de 1978, la etapa democrática hasta ahora más larga.
Tags: Constitución, EEUU, España, Estado liberal, Francia, Historias de un pueblo, Ibiza Melián, Inglaterra, La Declaración de Independencia de EEUU, Locke, Montesquieu, novela, Parlamento, Thomas JeffersonCapítulo XXVIII: El país de los ciegos

(“Tornado”)
De repente la estancia se iluminó, sobresaltado corrí hacia la ventana. Pero al pasar la cortina únicamente alcancé a vislumbrar la inmensa oscuridad, si bien, rota en efímeros instantes por furibundos relámpagos que mostraban brevemente las fantasmagóricas calles de Matahambre. A modo de presagio de una truculenta tormenta.
No obstante, aquel libro me tenía atrapado entre sus páginas, resultándome imposible abandonar su lectura, a pesar del intempestivo temporal que se avecinaba y de ser ya casi las 03:00 de la madrugada. Y al contrario que otras veces, a medida que me deslizaba por sus múltiples palabras, más se agudizaba mi parte consciente. Expectante ante el hiriente lamento que rezumaban sus hojas.

(Capricho nº 43 de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”)
Capítulos que narraban la historia de España y su eterna pugna entre luces y sombras. Pasajes que jamás debiéramos olvidar, en pro de no repetir nuevamente idénticos errores. Relato de un incipiente Estado constitucional que tuvo grandes dificultades para implementar plenamente los aires liberales de la Ilustración, brotando con la aprobación de nuestra primera Constitución, la de 1812, de fugaz vigencia. Principalmente a causa de nuestra débil burguesía, que allí donde sí arraigó terminó derivando en la irrupción de los nacionalismos y regionalismos, motivados por la falta de entendimiento entre regiones periféricas y Administración Central. Como así aconteció en Cataluña o en el País Vasco.

(“Alegoría de la adopción de la Constitución de 1812”, Goya)
Empresariado que hoy, después de un gran auge, merma en número y lazos de unión. Y es que cuando a partir de la década de los ochenta el liberalismo supuso el desplazamiento de las políticas keynesianas en prácticamente todo el mundo, aquí tales planteamientos se tambalearon tras su contundente defensa durante la Transición. Posturas adoptadas por las dispares ideologías y férreamente defendidas por la Unión Europea. Quizás no en una línea de suma coincidencia con el liberalismo anglosajón, aunque sí con similares fundamentos. Cuyo matiz diferenciador estriba, en cuanto al área europea, en el amplio desarrollo otorgado a las políticas sociales. Y es que al fin y al cabo el liberalismo era coherente con el objetivo primordial de la Unión Europea, y que no es otro que la supresión de barreras dentro del mercado único europeo. Facilitando con ello las transacciones entre sus miembros.
Una España actual donde lentamente el poder político penetra en cada uno de los ámbitos que atañen a nuestra existencia: económico, social, cultural,….Imponiendo controvertidas medidas como la Ley de Economía Sostenible. SITEL. O inclusive la pretendida inspección de los contenidos difundidos en la red a cargo de una comisión creada al efecto por el Ministerio correspondiente y no por la propia justicia; lo que previsiblemente entraría en colisión con derechos fundamentales reconocidos en nuestra Carta Magna. Habiéndose caracterizado nuestro pasado por la alternancia constante de etapas de evolución e involución, pareciera que ahora nos adentrásemos en otro periodo involutivo. En vez de guiar a nuestra ya adulta democracia hacia posturas más abiertas, justas e innovadoras, acordes con el presente siglo XXI, a semejanza del resto de naciones occidentales.
Se revela inconcebible que desde las Cortes se dicte a la patronal como regir sus órganos internos, que se ataque, al parecer, impunemente a sus miembros y los demás callen. Se le hiela la sangre a uno sólo con imaginar que desde el aparato gubernamental se ose extinguir la vida de cualquier supuesta sociedad, cuyo presunto presidente no resulta afín a los designios de la clase dirigente. O cuyas alocuciones suenen molestas y demasiado altisonantes.
Conduciendo hipotéticamente esta vorágine de pétreo control a la parálisis de la inversión y a la fuga de capitales hacia otros territorios que otorguen una mayor seguridad jurídica y respeto a la empresa privada. Provocando la consecuente pérdida de riqueza y destrucción de empleo. Claro que siempre quedará el recurso de volver a fustigar al sufrido contribuyente vía impuestos, en pro de mantener el denso engranaje de ayuntamientos; cabildos o diputaciones; gobiernos autonómicos; sin olvidarnos del central. ¿Aunque sin retribución alguna salarial, cómo abonaremos la amalgama de tributos? Todo con tal de no virar el rumbo, y afrontar las impostergables reformas. Mientras los diversos sectores nada comentan al respecto, al objeto de no importunar. Qué como dice aquella popular frase: “el que se mueve no sale en la foto”.

(H.G.Wells, célebre escritor. Autor de míticas novelas de ciencia ficción, y considerado junto a Julio Verne como uno de los precursores de este género)
Preguntas lanzadas por Francisco en busca de respuestas que le indicasen el correcto camino a seguir. Recordándome su trágica proclama a la mítica novela del célebre escritor H. G. Wells: “El país de los ciegos”. Donde su protagonista, Núñez, aparece accidentalmente en una región poblada por personas invidentes. Narrando la metafórica desesperación de aquel hombre por mostrarles a los ciudadanos de dicho lugar que el mundo era totalmente diferente a lo que ellos creían. Lleno de luz, color e infinidad de matices. Sin embargo, tales individuos acostumbrados generación tras generación al negro y al gris, no daban credibilidad alguna a esos argumentos, tachando las sugeridas posturas por Núñez de mera locura. ¿Será este el mal que sufre España? ¿Han sido tantos años de adormecimiento, que no somos capaces de advertir que hay otras opciones que la de vivir contumazmente tutelados por el Estado? ¿En casi 200 años bajo el yugo del clientelismo y el caciquismo nada hemos aprendido? ¿O por el contrario también cerraremos los ojos y continuaremos haciendo caso omiso a los desgarradores alegatos de Francisco, Libertad, Luis, Miguel, Benito,…? ¿Los consideraremos igualmente, como los personajes de la obra de Wells, meras invenciones, carentes de parecido alguno con la realidad?
Tags: Administración Pública, Cataluña, Constitución de 1812, democracia, derechos fundamentales, España, Estado, H.G.Wells, Historias de un pueblo, Ibiza Melián, keynesianismo, ley de economía sostenible, liberalismo, nacionalismos, novela, País Vasco, regionalismos, SITELEnrique Fuentes Quintana alerta sobre la vorágine económica
Discurso de Enrique Fuentes Quintana, Vicepresidente segundo para Asuntos Económicos bajo la presidencia de Adolfo Suárez. Gabinete constituido tras las elecciones del 15 de Junio de 1977. Alocución dirigida a los españoles, alertándoles sobre la difícil situación económica por la que atravesaba el país. Instando a la ciudadanía a acometer grandes sacrificios. Única vía factible para salir de tan turbulento contexto. Claridad que quizás hoy se echa en falta por parte de nuestros políticos al hablar de la realidad vigente.
Enrique Fuentes Quintana fue uno de los más prestigiosos economistas españoles de la segunda mitad del siglo XX. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 1989. Entre sus logros políticos se encuentran la modernización de la Hacienda Española, equiparándola al modelo establecido en el resto del mundo occidental. Así como la ejecución del Programa de Saneamiento y Reforma Económica convenido por los distintos partidos en el denominado Pacto de la Moncloa, al objeto de contener una desmesurada inflación que llegaba al 47%.
Tags: Adolfo Suárez, crisis, Economía, Enrique Fuentes Quintana, inflación, PolíticaArtículos Anteriores
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