Capítulo XXXIX: PSOE, del marxismo al pragmatismo liberal

Ibiza Melián 21 abril 2010 2

(Pablo Iglesias)

El PSOE se articula en torno a la figura del ferrolano, Pablo Iglesias (1850-1925), viendo la luz el 2 de Mayo de 1879, en la celebérrima reunión de Casa Labra, de Madrid. Si bien su constitución como partido nacional tendrá que esperar al Congreso celebrado en Barcelona, del 23 al 25 de Agosto de 1888. Habiendo quedado también configurada por idénticos promotores, poco antes, del 12 al 14 del mismo mes, la organización sindical “Unión General de Trabajadores” (UGT). Y es que ambas formaciones nacen como sendas caras de una misma moneda, al objeto de cubrir la lucha obrera en todas sus vertientes: tanto la económica, mantenida con las empresas; como la política, en lo tocante a las administraciones públicas. Es más, hasta la pasada década de los ochenta los militantes del PSOE estaban igualmente obligados a la adscripción a UGT.

El PSOE mantendría su adhesión a la filosofía marxista desde sus inicios hasta 1979. Ideología que queda sintetizada mediante la siguiente frase de su eminente fundador, Pablo Iglesias: “El Partido Socialista es la entera emancipación de la clase trabajadora: es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola (…)” Oponiéndose al orden económico burgués.

En 1905 lograrían hacerse con 30 actas de concejales en distintas corporaciones locales. Accediendo el mismo Pablo Iglesias, como edil, al Ayuntamiento de Madrid. No obstante, los escasos resultados conseguidos hasta ese momento los abocó a cambiar de estrategia y buscar la confluencia con parte de ese sector burgués que previamente había sido demonizado, por representar el modelo social al que ellos aspiraban a transformar. Así el 17 de Noviembre de 1909 se formalizará la “Conjunción republicano-socialista”, con la que en 1910 Pablo Iglesias obtendría un escaño como diputado.

En 1921 sufrirían la escisión de un grupo, quienes crearán el Partido Comunista de España, de ideología igualmente marxista. Convirtiéndose posteriormente en importantes protagonistas de la oposición al régimen de Franco. Intentando aglutinar a las diversas fuerzas existentes en ese momento en un único movimiento para derrocar al caudillo, abogando por desterrar cualquier halo de rencor y revancha, en pro de reforzar exclusivamente los lazos de unión alrededor de un mismo propósito. De lo que dan fe las siguientes palabras esbozadas por Santiago Carrillo en 1956: “(…) Nosotros entendemos que la mejor justicia para todos los que han caído y sufrido por la libertad consiste, precisamente, en que la libertad se establezca en España. Una política de venganza no serviría a España para salir de la situación en que se encuentra. Lo que España necesita es la paz civil, la reconciliación de sus hijos, la libertad.” Auspiciadores, a partir de 1950, de la concreción de Comisiones Obreras.


Sin embargo, el papel del PSOE como resistencia a Franco resultó cuanto menos difuso. De lo que sí se tiene constancia es de la connivencia que mantuvo con la dictadura de Miguel Primo de Rivera, acontecida desde su pronunciamiento, el 13 de Septiembre de 1923, hasta su dimisión el 28 de Enero de 1930. De quien diría Indalecio Prieto, uno de los máximos dirigentes del PSOE y líder del sector más moderado del mismo, que era un “Dictador sin muertos” y que “ojalá todas las dictaduras fueran como la suya”.  Con una notable influencia en dicho gobierno en lo concerniente a legislación social, parte de la cual se recogió en el Código de Trabajo (1926). Incluso Primo de Rivera supuestamente llegó a albergar la idea de erigir un sistema turnista, similar al de la etapa anterior, con el PSOE. Presuntamente gracias a ello UGT tendría un desarrollo exponencial. Mientras que la CNT, fundada en 1910 bajo el espíritu del anarquismo español, el otro gran sindicato obrero, sería fuertemente represaliado, viendo drásticamente sus fuerzas mermadas. Igual fortuna sufriría el Partido Comunista de España.

CNT

Del marxismo inicial se terminará abdicando en 1979. Pronunciándose en 1976 Felipe González, el joven secretario general del PSOE en aquel entonces, así: “Nosotros somos socialistas porque somos fundamentalmente anticapitalistas.” Para diez años después, siendo ya presidente del gobierno, aclarar: “El capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos.” Terminando por aprender, cuando no pudo cumplir su promesa electoral de crear 800.000 puestos de trabajo en su primera legislatura, que “los empleos los dan los empleadores y no el Estado.” Manifestación realizada a finales de Diciembre de 2008.

Presentándose como revelador al respecto un fragmento de un artículo publicado en “El Independiente”, a comienzos de Septiembre de 1988, redactado por el ilustre escritor Antonio Gala: “A aquel marxismo inicial renunció nuestro socialismo en 1979. Ya no volvió a definirse en relación a él y desde entonces se produjo la inevitable defenestración de la ideología. Por ambición, adaptaciones y presiones se pasó a una tibia socialdemocracia, y luego a un tolerante liberalismo. (…)”

Además el PSOE se hará eco de la Tercera Vía, al parecer, en su XXXV Congreso Federal, del  que resultaría electo como secretario general, el actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Movimiento al que se conocería, en nuestro territorio patrio, con el nombre de Nueva Vía. Corriente promovida por los laboristas ingleses, bajo el liderato de Tony Blair, y los demócratas de Bill Clinton en Estados Unidos. Donde se sugiere un punto intermedio entre el liberalismo y la socialdemocracia, con la intención de articular una nueva ideología tras el fracaso del programa económico socialista, lo que se evidenció con la caída del muro de Berlín acontecida el 9 de Noviembre de 1989. Es por ello que resultó sumamente contradictorio el furibundo ataque del PSOE contra el liberalismo, durante las pasadas elecciones al Parlamento Europeo, del 7 de Junio de 2009.

En aquel XXXV Congreso del PSOE, que tuvo lugar en Madrid, en Julio de 2000, el nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, haría un llamamiento a la “pasión por la libertad”, premisa que para él habría de imperar perennemente en el socialismo. Sin olvidar su dos grandes slóganes: “talante” y el “cambio tranquilo”. Así en el discurso de clausura de dicho Congreso aclamaría: “No practicaremos ni la crispación, ni la infamia, ni la injuria; no buscaremos la destrucción de nuestros adversarios, porque ellos también son parte necesaria de esta sociedad.” Interpelado sobre el significado que entrañaba el cambio tranquilo, contestaría: “Proponer y aceptar acuerdos (…) Si cada gobierno destruye todo lo anterior, absolutamente todo, será muy difícil que prosperemos.”

Una Historia de España que se reescribe cada día, poniendo sobre el tamiz las dicciones y contradicciones de sus trascendentales protagonistas.