Los orígenes del liberalismo político y económico

Ibiza Melián 19 marzo 2009 10

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En ciertas ocasiones escuchamos determinadas voces que le echan la culpa de todos los males al liberalismo. Pero, ¿conocen realmente en qué consiste? ¿O se trata simplemente de una estrategia política más, con la que intentan desviar la atención del electorado de la problemática real: paro; pérdida de la fortaleza del tejido empresarial; incremento del desfase entre la clase alta y baja, con casi supresión de la media, etc., etc.?

Los inicios del liberalismo político se remontan a la Revolución Francesa. Definido como un movimiento que se contraponía al absolutismo, dando total preponderancia al ser humano. Abanderando el precepto de libertad e igualdad. Entendiendo que el pensamiento crítico, apoyado en la razón, debería relegar al ostracismo a la imposición.

El poder a partir de ese momento emanaría del pueblo, separándolo en tres: legislativo, ejecutivo y judicial. El legislativo elabora las leyes, el ejecutivo las hace cumplir y el judicial determina si son ejecutadas o no. Reconociendo como institución principal a la Asamblea, que es la junta de los representantes de la soberanía nacional y la que ostenta la facultad de confeccionar las normas. Tomando como máximo reglamento a la Constitución, redactada con carácter universalista y compuesta por disposiciones generales.

Es a partir de la reunión de las Cortes de Cádiz y la aprobación de la Constitución de 1812, cuando se acuña el término de liberal. Vocablo utilizado para describir a los diputados españoles, poseedores de las siguientes cualidades: abiertos, magnánimos y condescendientes con las ideas de los demás.


En lo que respecta al liberalismo económico tendríamos que situarnos en el siglo XVIII con Adam Smith. Considerado el precursor de esta doctrina y padre de la Economía Política. Aseveraba que el mercado competitivo era el mecanismo más eficiente de asignación de recursos. Eso sí, cuyos beneficios sólo se alcanzarían en una sociedad bien gobernada. Donde la clave del bienestar social radicaría en el crecimiento económico, que se potencia a través de la división del trabajo. Reclamando la mínima interferencia del Estado en la economía.

Ideario regido por tres leyes:

• Ley de iniciativa: Es cuando tras detectar una necesidad en la sociedad, se brinda un servicio o se fabrica un producto con el objetivo de satisfacerla.

• Ley de competencia: Después de que alguien tomara la primera iniciativa, otros comienzan a competir manufacturando lo mismo, u ofertando igual servicio. 

• Ley de mercado: Integrada por la oferta y la demanda. Si en el mercado hay más oferta que demanda, se genera un proceso de depuración aguantando el que tenga mejor relación: calidad/precio.

A tenor de lo expuesto, podríamos deducir, que el contexto de crisis vigente se debe más a una errónea interpretación de la teoría, que al anacronismo de la misma.

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